15 abr. 2012

Capítulo 49


Mea Culpa de un  Arqueólogo de Gestión
Juan I. García Hernández

“Toda la aspiración de un arqueólogo, es ver conservado in situ el área de excavación, en el propio lugar donde hubo vida, donde realmente debe permanecer el testimonio de la misma, reforzándose el impacto cultural y emocional del visitante; mas que llenar los museos de despojos que, al desenraizarse, pierden gran parte de su fuerza evocadora, la cultura moderna debe hacer surgir de la tierra aquellos recuerdos objetivos que permitan resucitar la Historia y dejarlos allí, sobre su viejo escenario, voces permanentes de unas vivencias humanas que el tiempo inexorable ha consumido” (Miguel Ángel García Guinea)


Me agradó notablemente leer a 45 profesionales (amigos, compañeros, maestros, conocidos -físicamente o por bibliografía- y gratos desconocidos) escribiendo sobre el futuro de nuestra profesión y pasión. Podría resaltar a unos cuantos, pero la verdadera reflexión es ver a un gran y variopinto grupo lanzando preguntas a navegantes y dando su opinión sobre el todo y sobre temas particulares. La verdadera paradoja es la unión de todos ellos. Como no, me dio también por reflexionar sobre el futuro de nuestro pasado. Yo mismo creo que me he encuentro en un momento para pensar en mi futuro.
 Creo que soy postprocesualista. Soy de ese gran grupo de profesionales que no pudo –o no quiso, o no valía para ello- dedicarse por entero al mundo de la investigación de manera mas pormenorizada –o mas reglada. Supongo que algo tuvoque ver el hecho de no especializarme en un periodo concreto, o el haberme dedicado a excavarlos todos por el ansia de trabajar. A veces pienso si me equivoque, si hice bien esto o lo otro, el pasado no deja de ser recuerdos, así como el futuro no deja de ser sueños. De uno y otro, vivimos el presente. Siento envidia sana por los profesionales y amigos que se dedican a la investigación y ven hacer sus sueños realidad. Hay gente que vale para ello, otros lo intentamos. Mis labores de investigación sensu stricto han estado marcadas por la vía administrativa o por una labor divulgativa.
El futuro de la arqueología esta intrínsecamente ligado al futuro de los profesionales que nos dedicamos a ello, por lo que también tendríamos que plantearnos cuál es nuestro futuro ¿Somos técnicos? ¿Somos investigadores? Si no hacemos investigación reglada, ¿eso quiere decir que nos somos investigadores? ¿El arqueólogo de Gestión no investiga? ¿Somos unos románticos? En este volumen se nos planteaba en muchas de sus paginas la diferencia entre la actividad arqueológica de universidades e instituciones con la de los llamados ‘mercenarios’ de la Arqueología de gestión, llegándonos a preguntar quién es arqueólogo, y quién no; quién gestiona cultura y quién es gestor cultural -esta es una gran diferencia aunque no lo parezca, si planteamos la cultura como producto, la gestionaremos como tal. Parece que hemos perdido el norte. No creo que sea así, sino que hay gente que busca el norte magnético y otros el geográfico, en ocasiones en el mismo sitio.   
No creo que el futuro esté en excavar más, sino en proteger lo que tenemos. Siguiendo los postulados de la Gestión Cultural, Patrimonial o Arqueológica, nos tenemos que basar en los tres pilares básicos; Conocimiento, Salvaguarda y Difusión. Dentro de este panorama, encontramos diferentes actores que deberían estar unidos en busca de un mismo fin. Nos referimos a la administración, el público llano y, como no, los profesionales.
Al observar la legislación vigente en materia de Patrimonio –pongamos como ejemplo la que mejor conozco- en la Comunidad Autónoma de Castilla y León, observamos que esta encaminada a la protección y salvaguarda de todo el Patrimonio Castellano Leones:

Artículo 1. Finalidad
1. La presente Ley tiene por objeto el conocimiento, protección, acrecentamiento y difusión del Patrimonio Cultural de Castilla y León, así como su investigación y transmisión a las generaciones futuras.

Observando esta declaración de intenciones, no podemos olvidar una de las cuestiones recurrentes en este tema siempre que hablamos de Patrimonio Arqueológico y su intervención en el mismo; la compatibilidad/conveniencia de realizar intervenciones arqueológicas que exhumen restos soterrados -y por ende, protegidos- en momentos de una cierta inestabilidad en panoramas constructivos, sociales y/o económicos
Al dedicarme al tema patrimonial en mi vida profesional y siendo autóctono de la comunidad de Castilla y León, considero que su fortaleza cultural es la misma que su debilidad si habláramos en términos de análisis DAFO: la ingente cantidad de Patrimonio. Aunque este hecho es meramente común a todas las comunidades restantes, la propia idiosincrasia del pueblo castellano, unido a su papel de secundario de lujo dentro de diferentes políticas estatales, regado por la falta de panorama industrial y desarrollista, ha dado lugar a un panorama cultural suficientemente amplio y continuo como para tener que desarrollar políticas culturales de amplio espectro, que muchas veces quedan en papel mojado. 
No quiero expresar en estas líneas que en momentos de inestabilidad[1] económica las políticas culturales deban pararse, ya que sabemos que no hace falta un momento como el que vivimos para que esto pase, sino que queremos expresar todo lo contrario; la necesidad de realizar actividades/dinámicas/iniciativas de carácter cultural, que vayan encaminadas hacia los parámetros de  la propia gestión cultural, bajo el binomio del trébol, es decir: Investigación, Salvaguarda y Difusión; Disfrute, Conocimiento y Protección[2], buscando convertir un Bien Cultural Pasivo en un recurso Cultural Activo.
En teoría, suena bien. La cuestión sería cómo. ¿Cómo hacer que verdaderamente esta legislación –y en todas las comunidades igual- se lleve a cabo esta protección y difusión de nuestras actividades? ¿Cómo hacer que el gran público no nos vea como cazadores de tesoros? ¿Cómo crear conciencia histórica arqueológica en la sociedad?
Tenemos que mirar a todos lados, tanto hacia adelante como hacia atrás, y a otras ciencias y conciencias. Tenemos un ejemplo del cual podemos sacar muchas ideas y que esta intrínsecamente unido a nosotros, como es el patrimonio natural. Desde mediados de los ‘70 se ha venido matizando la idea de ecologismo, medio ambiente y reciclaje. Las generaciones de la transición y algunas anteriores, tenemos inclucada una conciencia ecológica, y todos de una u otra forma, somos mas o menos ecologistas, o por lo menos sabemos lo que está bien o esta mal en estos parámetros. En cuestiones patrimoniales, todavía no se le da el mismo valor a un cuadro que a “unas piedras”. Ese debería ser uno de nuestros objetivos. El tema del Odissey creo que será nuestro propio “Vasa”.
Ante este hecho, parece que tenemos que hacer las ‘piedras’ atractivas al público (y yo que soy seguidor de Ruskin). Si no podemos hacerlas atractivas, ya que no pueden ser visitables, o por el contrario hay poco con lo que poder hacer una visita, utilizamos las posibilidades que nos ofrecen las nuevas tecnologías. Antes de seguir, decir que el tema de los TIC y NTIC es sumamente beneficioso para el patrimonio y la cultura en general. Lo malo es su uso excesivo y su frialdad virtual. Puedes hacer cualquier cosa, descargarte toda la información habida y por haber de lo que estás viendo, hacer una vista virtual a los restos de la manera en que fueron concebidos, observarlos a vista de pájaro en una pantalla, controlando nosotros lo que queremos ver, todo ello, sin moverte de casa, sin tocarlo, sin sentirlo. Es como si quisiéramos enseñar un paradiddle escuchándolo, saber si algo está soso oliéndolo, enamorarte de alguien, con una mirada furtiva de espaldas, solo teoría y nada de práctica. En parte, es verdad. Es necesaria la teoría para desarrollar la práctica, ciertos sentidos propician y aconsejan la utilización de otros. Una mirada puede ser maravillosa, pero necesitamos otro tipo de contactos, de tiempo, de predisposición para llegar a consumar, a deleitarnos.       
En palabras del gran Forges, “es indignante, las instrucciones para contemplar la puesta de sol, están en ingles”. Nos centramos tanto en las posibilidades que la tecnología nos ofrece, que nos olvidamos las posibilidades que tenemos como homo socialis. Pondremos un ejemplo pragmático para escenificar esta escena. Durante los años mas salvajes del neoliberalismo americano de Reagan, estaba en auge la carrera espacial entre los propios americanos y la antigua Unión soviética., bajo el sobrenombre de Star Wars. Durante esta etapa, el gobierno americano gasto mas de tropecientos (cantidad idealizada) millones en investigación para obtener una tinta de bolígrafo que pudiera ser utilizada por los cosmonautas en condiciones de falta de gravedad. Mientras tanto, los rusos, en sus incursiones espaciales, utilizaban lápices.
¿Qué quiero decir con estas palabras? Nada, solo señalando un hecho. Queremos investigación sin investigar -no creo que en la Universidad formen arqueólogos, forman investigadores, y algunas veces ni eso; proyección social sin divulgación. No podemos calificarnos de ciencia social si el actor mas importante de este teatro, la sociedad, no sabe nada de nosotros y encima nosotros no hacemos nada para que se involucre. Cambiamos cultura por turismo –el turismo cultural no es cultura. Democratizamos la cultura y el patrimonio hacia una sociedad menos interesada en la misma -vivimos ante el paradigma de la reina roja, estamos inmersos en una aculturización brutal por parte de los medios de comunicación. No formamos divulgadores -tener el CAP no me califica como profesor cuando no me gusta enseñar bajo parámetros de educación formal. Sobreutilizamos la tecnología en pos de una mayor comunicación y adecuación de contenidos –tanta tecnología nos está haciendo imbéciles. Nos olvidamos del publico, nos olvidamos de los profesionales, nos olvidamos de la ciencia, nos olvidamos de la cultura, nos olvidamos de las sensaciones. Nuestra búsqueda de respuestas, de nuevos caminos, de lo que nos deparará el futuro, de nuestra profesión tiene que estar lleno de sensaciones.
Hagamos amigos. O no. Somos una de las pocas profesiones que somos capaces de hablar de nuestro trabajo en las situaciones mas inverosímiles y en cualquier horario, cambiando de tema entre lo científico y lo banal, pasando de uno a otro sin ponernos colorados. Si somos capaces de hablar, somos capaces de opinar y somos capaces de hacer una critica constructiva sobre nosotros, sobre nuestra ciencia, del futuro de la misma y de la vida en general, entonces abramos las puertas y las ventanas al debate.
     
Embriagaos… embriagaos constantemente. De vino, de poesía o de virtud, como gustéis. De Arte, Patrimonio o Arqueología, pero por Dios, embriagaos. La primera corre de mi cuenta.


[1] Da igual  hablar de recesión, desaceleración, crisis,…..ya que todos los términos escuchados sobre este momento en cuestión, no dejan de enumerar la cuestión referente; existe una inestabilidad en los mercados que repercute en todas las acciones que realicemos porque, nos guste o no, somos homo socialis, el cual vive en sociedad y desgraciadamente, también somos homo economicus –vivimos en una sociedad de corte eminentemente capitalista.
[2] Llamo ‘binomio del trébol’ a los pilares básicos de la Gestión Cultural porque cada una de las acciones lleva intrínsecamente ligada una acción siguiente; el disfrute por parte de la comunidad, llevara ligado un conocimiento; este conocimiento, llevara ligada la protección, salvaguarda, respeto; la protección a su vez podrá llevar un disfrute o un conocimiento, investigación, información; a su vez, el disfrute estará encaminado hacia la didáctica, divulgación, dinamización, información; el conocimiento, llevara hacia la investigación, divulgación científica, turismo cultural; la protección hacia la salvaguarda, conocimiento, investigación… Es decir, todo está ligado en un mismo circulo, en la forma de un trébol. Siguiendo con el símil, si entra un nuevo concepto dentro de este campo, pues como la vida misma, suerte.

5 comentarios:

  1. Gran articulo, gracias por compartir tus opiniones y experiencia.

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  2. Estos son mis principios. Si no os gustan, tengo otros.

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  3. Totalmente de acuerdo contigo.

    El planteamiento actual tanto de las universidades como del patrimonio es erróneo. No se forma a las personas con el ánimo de que lleguen a ser grandes profesionales en el futuro (tanto en la investigación como en el trabajo de campo en las excavaciones), si no sólo con el mero propósito de "sacar dinero". A la hora de la verdad, las carreras están mal planteadas. Como siempre digo, si hubiera un FP de arqueología, saldrían mejor preparados que los de la carrera.

    El tema patrimonial sigue los mismos pasos...no se conserva por el mero hecho de preservar un monumento, yacimiento, llamemoslo "X", porque sea parte de nuestro pasado y nuestra historia, si no por aumentar los ingresos bancarios que ese patrimonio "X" puede llegar a aportar, sin importar si ese turismo beneficia o pone en peligro su salud. Si da dinero, importa conservalo. En caso contrario, si te he visto no me acuerdo.

    Da mucha pena ver como esta situación, incluso, se va agravando día tras día...

    Un gran artículo! =)

    Azahara.

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    Respuestas
    1. grande aza, muy grande

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    2. Ya debatiremos, some day, cerveza en mano sobre estas cosas =)

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